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¿Por qué? (Reflexiones políticas desde el exilio I)

¿Por qué la política da tanto asco? ¿Por qué unos y otros se atacan con la amenaza de “lo pagareis en las urnas”? ¿Por qué hay corrupción en todos lados? ¿Por qué sólo quieren ganar? ¿Por qué nunca se ponen de acuerdo? ¿Por qué se dedican a insultarse y no hablan de mis problemas?

La respuesta es simple: en España falta democracia.

La clase política

En la edad media había dos clases, la nobleza y los campesinos. Se supone que en democracia el poder es para el pueblo y ya no hay clases de ciudadanos. “Se supone”, porque los dos que se han establecido en el poder hasta ahora han creado otra nueva clase social: la clase política.

La clase política vive de la política, es decir, vive de la polis. Se caracteriza por una “etiqueta de sentido” y unas ideas asociadas. Además a cada etiqueta se le asocia un color, para ser mas fácilmente identificable. Las ideas son absolutas e inmutables en la dimensión espacio-tiempo.

Como en la Edad Media, un determinado “noble” de la “clase política” tiene que atacar al otro “noble” y viceversa. Ayer como hoy, el que sigue perdiendo es el “campesino”.

Los partidos políticos no son equipos de fútbol

En la calle veo con sorpresa como la gente define su opción política como cuando se elige un equipo de fútbol. Después de “¿De qué equipo de fútbol eres?” puede venir la pregunta “¿De que partido eres?”.

Considero positivo, necesario y natural ese sentimiento de sentirse parte de algo, de un equipo de fútbol, de una asociación, de un estilo musical, etc.; pero siempre con el respeto por delante.

No es suficiente un simple “sentimiento” para la política. La simpatía no debería determinar una opción. Los partidos juegan con eso, con crear imagen, color, sentimiento de “equipo”, himnos y flores, ganadores y perdedores.

Desgraciadamente nos hemos acostumbrado a ello y ya ni siquiera nos sorprende. Mejor dicho y siguiendo el símil de la Edad Media, al campesino “le han acostumbrado” a lo establecido. Y los “nobles” están muy contentos así.

Seguro que algún despistado que ande leyendo por aquí ha sentido alguna vez en su vida una sensación parecida. Desde aquí le invito a hacerse del Madrid, del Barça o del Rayo Vallecano, a sentir esos colores y olvidar el “rojo progre” y el “azul facha”.

Conclusión

Esto espero que sea (con el permiso del propietario del blog y con el de mis estudios), el primero de una serie de artículos encaminados a una reflexión profunda sobre la (preocupante) situación política española.
El problema no es “11M, de Juana Chaos, Estatut, ETA, Irak...”. Seria banal reducirlo a eso. El problema es de fondo y viene de una cultura política que algunos intentaremos cambiar con la razón.