ENTRENADOR PERSONAL
ruta & carreras de montaña

Subidón de endorfinas

Hace casi un año escribí un post que se titualaba El valor de entrenar bajo la lluvia. Fué después de un entrenamiento como el de hoy, uno de esos en que llegas a casa con las zapatillas llenas de barro, la camiseta de un color a mitad camino entre el blanco y el marrón, calado de agua hasta los huesos,... En el aludía al componente de dureza mental como factor de rendimiento en las pruebas de fondo, y a como entrenar con lluvia consigue darle una vuelta más de rosca a esa capacidad de sufrimiento.
Pues bien, después de la sesión de hoy, que en principio iba a ser entrenamiento total aunque dadas las circunstancias bastante (mucho) hemos hecho completando una hora de carga -que eso si, ha incluido una pequeña sesión de técnica de carrera; me he dado cuenta de que, además, existe una relación fisiológica, una proporcionalidad directa entre la cantidad de endorfinas que liberamos, ese opiáceo natural que nos hace sentir tan bien después de entrenar, y la cantidad de agua que nos haya caido encima ese día. Y por eso ahora estoy en un estado de éxtasis, porque la verdad que hoy nos caido una buena... aunque en contra de mi teoría, he de confesar que es también por Fito, que lo tengo sonando de fondo. Qué potencial euforizante tiene la música!!
En resumen, por el mismo precio, dosis extra de endorfinas y una rosca más de sufrimiento para el grupo de entrenamiento del GIMNASIO HDOSO CASTELLÓN : Jesús, mi hermano y yo. Si es que definitivamente entrenamiento con lluvia... vale por dos!