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OSCAR PISTORIUS:
DISCRIMINACIÓN APOYADA EN LA CIENCIA

Dr. Gabriel Brizuela Costa
Profesor de Biomecánica Deportiva de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad de Valencia Asesor Biomecánico del Equipo Paralímpico Español de Atletismo

Hasta hace poco más de un año Oscar Pistorius sólo era conocido en España por quienes se mueven en el mundo del atletismo paralímpico. Sin embargo, actualmente su nombre está en boca de los aficionados al atletismo entre quienes puede contar con algún adepto pero sin duda con muchísimos más detractores. Además de competir y ganar el oro en varias pruebas de los pasados Juegos Paralímpicos de Atenas 2004, Pistorius lleva años compitiendo de modo regular con sus compañeros sin discapacidad en Sudáfrica, su país de origen, y ha conseguido una total integración tanto social como deportiva.
Los problemas para Pistorius empezaron cuando se atrevió a plantearse correr en los últimos mundiales de Osaka 2007 y en los próximos Juegos Olímpicos de Pekín 2008. En primer lugar la IAAF se negó en rotundo pero ante la alegación del deportista decidió ponerlo a prueba en un par de meeting internacionales, en Roma y en Sheffield, para hacer una primera comparativa de su rendimiento con el del resto de atletas sin discapacidad.
Jeremy Wariner, campeón del mundo de la especialidad, tuvo la oportunidad de medirse con Pistorius en el Grand Prix de Sheffield, el pasado mes de julio de 2007. Es más que probable que Wariner hubiera demostrado su superioridad en dicha carrera, sin embargo abandonó la carrera apenas salir de los tacos, un instante después del disparo. El campeón del mundo no se negó a correr con él, pero es muy curioso que un atleta de su nivel abandonara en un evento como la Norwich Union British Grand Prix.
Mucha gente se asombra por el esfuerzo de Oscar Pistorius, por la constancia desde su infancia, por su lucha y su superación, aunque la mayoría suele acabar pensando que si corre tanto es porque esas piernas le dan alguna ventaja especial, les resulta evidente que esas prótesis le propulsan como muelles y que corre con doping tecnológico, no es posible que en igualdad de condiciones se asemeje tanto a un corredor sin discapacidad. Cada vez son más frecuentes comentarios del estilo:

…”Está claro que esas láminas de carbono le hacen de muelles y el tío vuela más que correr… por eso hace más rápido que nadie los últimos 200 m.”…
…”Es evidente que si no tiene gemelos, ni tendones de Aquiles, ni tobillos, ese atleta tendrá menos problemas musculares, tendinosos y hasta ligamentosos que los demás corredores… o no?”…
…“¿Cómo puede tener la osadía un Paralímpico de querer correr con los olímpicos? ¡Para eso está la Paraolimpiada, cada uno en su lugar!”…
La IAAF se encontraba ante una encrucijada, una situación difícil pero tenía que decidir y para ello, la Federación Internacional se tomó el tiempo suficiente para oír la opinión de los diferentes sectores de la sociedad y para analizar un estudio teóricamente independiente, aunque pagado por la propia IAAF, realizado por el profesor Bruggemann, un renombrado investigador de la Universidad de Colonia, especialista en Biomecánica Deportiva, que se encargó de determinar si el cuerpo de Oscar Pistorius, corriendo con sus prótesis, se comporta del mismo modo que el de otros corredores de 400 m de su mismo nivel.
Este planteamiento puede parecer justo ya que se le está comparando con corredores de similar rendimiento (tiempos similares en 400 m) pero con dos piernas completas, y no hace falta gastar 30.000 Euros (según ha trascendido) para ver que corre diferente, los tiempos parciales ya lo demuestran. ¿Está intentando la IAAF determinar si tiene una ventaja importante o si en algún detalle es más eficiente que los demás atletas para usarlo como argumento?
Los estudios biomecánicos se basan en la comparación de un deportista con modelos construidos en base a la medición de grupos de deportistas de un nivel muy concreto, por ejemplo, finalistas de Campeonatos del Mundo y Juegos Olímpicos. Por medio de técnicas estadísticas se obtienen modelos óptimos de carrera, de salto, de lanzamiento, evidentemente para personas consideradas estándar. Estos modelos no admiten la existencia de diferencias individuales, para ser de los mejores hay que ajustarse al modelo.

En el caso concreto de la prueba de 400m, los estudios biomecánicos utilizados como referencia establecen una proporción idónea entre los primeros y los segundos 200 m, relación que buscan todos los entrenadores para sus deportistas. Se considera “adecuado” que para los atletas con marcas entre los 44 s y 46 s, la diferencia entre la primera y la segunda mitad de la carrera oscile entre 1,5 s y 2 s, el segundo parcial siempre más lento.
Salta a la vista que Oscar Pistorius tiene una salida bastante mala y no consigue un buen parcial para el primer 200 m, sin embargo es capaz de mantener una velocidad bastante alta y su segundo parcial es mejor que el primero, con lo que obtiene un excelente tiempo total para el 400 m, corriendo con su propio modelo biomecánico, alguna diferencia tiene que tener con el resto de corredores. ¿Por qué la IAAF se empeña en comprobar si Pistorius es igual al resto de corredores si es evidente que no lo es?
¿Qué pasa con los saltadores de altura, por ejemplo? Ha habido grandes saltadores con una estatura de poco más de 1,70 m quienes se enfrentaban a contrincantes con tallas de 2,00 m o incluso más. Sin embargo nunca nadie ha hablado de ventaja y es más que evidente que la hay. Los modelos biomecánicos del salto de altura establecen que la altura del centro de gravedad del saltador justo antes de empezar el vuelo es una de las variables más relevantes… es evidente con una persona alta tiene una gran ventaja.
En el caso de Oscar Pistorius salen a la luz una serie de argumentos populares sin fundamente científico que se podrían esclarecer.

Piernas de ballestas.

¿Qué efecto tiene un muelle o un trampolín sobre el rendimiento? ¿Por qué un saltador consigue mayor altura o longitud si utiliza un trampolín?
La única respuesta es que al aumentar el recorrido durante el cual el deportista aplica fuerza, aumenta el tiempo y con ello la magnitud del Impulso Mecánico, magnitud que puede entenderse como la “cantidad de fuerza aplicada”. De este modo, con un nivel de fuerza muscular determinado, un deportista consigue propulsarse más y saltar más alto o más lejos.
Si esto ocurriera con sus prótesis de carbono, Pistorius conseguiría una mayor longitud en cada paso, es decir, correría con pasos más largos que sus competidores, por lo menos en alguna parte de la carrera, y esto no ocurre. El análisis de la carrera de Sheffield (Brizuela - Universidad de Valencia, 2007), en la que corrió en 47,62 s (aunque fue descalificado por pisar la calle interior) demuestra que durante toda la carrera, la frecuencia de paso de Pistorius fue mayor que la de los demás corredores, exceptuando la del corredor que llegó en segundo lugar. Esto significa que su amplitud de zancada es menor y el argumento del efecto positivo de sus muelles se desmorona. El estudio exhaustivo del Profesor Bruggemann concuerda perfectamente con estos datos. La longitud de zancada y el tiempo de contacto del pie con el suelo son prácticamente idénticos a los del resto de corredores de su nivel de rendimiento. Esto significa claramente que sus prótesis no le propulsan más que al resto de corredores sus piernas.
¿Más devolución de energía?

Uno de los principios básicos al estudiar el rebote de una pelota es el análisis de su restitución, es decir que porcentaje de la altura desde la que se la deja caer alcanza tras el rebote. El rebote nunca puede alcanzar el 100%, es imposible, siempre se pierde algo de energía que se disipa en forma de calor. Lo mismo ocurre con una prótesis como la que usa Pistorius.
En el caso de las prótesis de Pistorius, a diferencia de las piernas humanas, no pueden generar fuerza y los gemelos y sóleos (la musculatura extensora del tobillo) de un corredor sí. Una pierna puede devolver más del 100% de la energía y durante rebotes seguidos saltar cada vez más alto. Sin embargo hay que admitir que la musculatura de la pantorilla puede ir perdiendo algo de rendimiento durante una carrera de 400 m, debido a la fatiga.
¿Produce menos energía pero la aprovecha más?

Uno de los resultados que se extraen del informe de Bruggemann es que su producción de potencia por vía anaeróbica es similar a la de los otros seis corredores de igual marca en 400 m, estudiados en Colonia. La producción de energía por esta vía metabólica es la fundamental en una prueba de 400 m y presenta una gran relación con el rendimiento, a diferencia de la vía aeróbica que tiene mayor presencia en las pruebas de medio fondo y fondo.
La conclusión que debería obtenerse con estos resultados es que si Pistorius tiene la misma capacidad de producción de energía por la vía anaeróbica que los corredores de 400 m de su nivel y las variables biomecánicas más relevantes como son la longitud de zancada, el tiempo de contacto con el suelo y su frecuencia de paso son similares, sus prótesis le están ayudando simplemente a sacar el mismo rendimiento que el resto de los atletas.
Aceptar las diferencias individuales

Finalmente, nos encontramos ante un problema de tal relevancia que puede establecer un antes y un después no sólo en la historia del deporte sino de la sociedad contemporánea. ¿Puede la IAAF, aunque realmente detrás está toda la sociedad, admitir que una persona con discapacidad física, rehabilitada y plenamente insertada en la sociedad y en el deporte de su país, compita de igual a igual y hasta gane a atletas válidos, íntegros y bellos, con los que nos sentimos identificados la mayoría de los mortales? La evolución de las sociedades modernas, de la mano de la tecnología, ha favorecido la inserción de las personas con discapacidad en diferentes ámbitos de la sociedad, incluyendo el trabajo. Algunas personas se han visto superadas en su trabajo por el rendimiento de personas con diferentes disfunciones o problemas de salud que, gracias a su constancia, esfuerzo o simplemente capacidad de adaptación, se convierten en igualmente aptas para determinados trabajos. Hoy en día, la sociedad comienza a aceptar que una persona con discapacidad tiene, no sólo los mismos derechos, sino que puede trabajar como el resto de las personas e incluso ser mejor que sus pares en actividades cotidianas.
Sin embargo el deporte de competición, por definición, es sumamente elitista y exclusivista y a poca gente le gustaría ver a una persona con discapacidad física ganando a sus modelos de perfección, podría resultar decepcionante.

Está muy claro que si compitieran atletas en silla de ruedas junto a atletas a pie, en determinadas distancias no existiría ni siquiera emoción. Un maratoniano de la máxima categoría en silla (T-54) que puede hacer un maratón en 1h 20 min, no encontraría ningún aliciente en ganar a los mejores atletas a pie, sería como competir contra niños. Sin embargo en determinadas disciplinas no sería nada descabellado aceptar las diferencias individuales. Unos son más altos, otros más fuertes, otros llevan generaciones corriendo por el Atlas, unos tienen más aceleración y otros consiguen mantener mejor su velocidad, a pesar de que al correr en curva sus prótesis intentan salirse de sus muñones…
Lamentablemente la discriminación sigue estando muy presente en la sociedad y el deporte de elite no se escapa. ¿Es posible entender, por ejemplo, que en la San Silvestre con más renombre de España se prohíba la participación de atletas en silla de ruedas porque suponen un peligro para el resto de participantes y entorpecen el normal desarrollo de la carrera?

El caso la IAAF frente a Oscar Pistorius, que suma a su propio deseo un informe científico para negarle la participación, parece representar únicamente la punta de un gran iceberg. Esperemos que este mundo globalizado siga evolucionando hacia la aceptación de las diferencias individuales y el deporte de competición no se convierta en la más gorda de las piedras del camino.

fuente: foro elatleta.com