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La polémica de los bañadores
Desde que la marca Speedo lanzara el pasado 16 de febrero las nuevas mallas "LZR Racer", se han batido 11 récords del mundo
Un día después de terminar los campeonatos de Europa de natación que se han celebrado en Eindhoven, la polémica ha saltado. Ayer, los mandatarios de la natación anunciaban que se iban a reunir con los responsables de bañadores tras los once récords del mundo que han logrado los nadadores que llevaban modelos de la marca Speedo LZR Racer bodysuit. Hoy, el El australiano Kieren Perkins, ex campeón olímpico de 1.500m libre, ha declarado que teme que los nuevos trajes que usan los autores de la mayoría de los últimos récords afecten a la esencia del deporte y establezcan diferencias injustas entre nadadores.


Desde que la marca Speedo lanzara el pasado 16 de febrero las nuevas mallas "LZR Racer", se han establecido 11 récords del mundo . Los bañadores, que rondan los 470 euros, son de un material que repele el agua, han sido aprobados por la federación internacional (FINA) con la salvedad de que esté disponible para todos los competidores que participarán en los Juegos Olímpicos de Pekín. Con ese traje, el francés Alain Bernard pulverizó tres récords del mundo en tres días. La prenda de Speedo se jacta de ayudar a estabilizar y mantener la posición del cuerpo, paneles que dan una forma aerodinámica y reducen la fricción, así como una tela fuerte y ligera que reduce la oscilación del músculo y la vibración de la piel.


El director ejecutivo de la FINA, Cornel Marculescu, ha señalado que "aunque no existe ninguna prueba científica que diga si esos bañadores afectan al rendimiento", está preocupado por la flotabilidad y planea reunirse con representantes de Speedo durante los campeonatos mundiales de natación en piscina corta que se celebrarán en Manchester para consultar sobre el grosor del material. "La primera prioridad es que todos los bañadores estén disponibles para todos en el momento de su lanzamiento. Cualquier innovación debe ser accesible para todos", explica Marculescu.

El bañador, ha sido aprobado por la FINA con la salvedad de que esté disponible para todos los competidores que participarán en los Juegos Olímpicos de Pekín. El nadador Perkins sugiere, según recoge el diario local The Daily Telegraph , que factores como el precio y los acuerdos omerciales podrían ser desventajosos para algunos de los competidores. "No tengo problemas con que los avances tecnológicos jueguen algún rol en la natación, pero creo que van a causar más daño que progresos al dividir a los competidores entre aquellos que pueden y los que no", comenta Perkins.

"La natación siempre ha sido un deporte bastante puro en el sentido de que todos compiten en igualdad de condiciones. Pero cuando algunas personas poseen una superioridad tecnológica gracias al equipamiento, ello va, en cierto sentido, contra lo que hace maravilloso nuestro deporte", continuó Perkins. Los comentarios de Perkins llegan sólo algunos días después de que Claude Fauquet, director técnico de la Federación Francesa de Natación, solicitase un debate "ético" sobre el uso de las nuevas mallas.

La ex nadadora australiana Susie O'Neill ha manifestado que no tenía ningún problema con las nuevas mallas. "Nadie dijo nada cuando Cathy Freeman vistió aquella malla en los Juegos Olímpicos de Sydney, pero parece que en la natación, por alguna razón, se crea un gran problema cuando aparece este tipo de malla", resaltó O'Neill.

fuente: El País (edición digital)