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LA OTRA CARA DEL DEPORTE VALENCIANO
El vivero de deportistas de Cheste ofrece instalaciones deterioradas

por M.R.B (El País)

Es habitual escuchar machaconamente a los dirigentes valencianos que los eventos deportivos han situado a la Comunidad Valenciana en la pole position mundial: Copa del América, Mundial de Atletismo, Fórmula 1... En los círculos deportivos cunde la idea de que en Valencia se hace realidad cualquier sueño. Por oneroso que sea. Basta con echar un vistazo al calendario. En las próximas semanas y meses, Valencia acogerá -y financiará- el Futbol Indoor Event, competición para las viejas glorias, a la que se destinarán más de 700.000 euros, y el Gran Premio de Europa de Fórmula 1, cuyo circuito dobla ya el presupuesto inicial, superándose los 80 millones de euros.


Pero el poliédrico deporte valenciano tiene otras caras alejadas del espectáculo que permanecen ocultas. Como el estado del Centro Educativo de Cheste, donde 233 jóvenes deportistas, con edades de entre 12 y 18 años -la incipiente élite valenciana-, entre ellos campeones de España y medallistas internacionales, residen internos de lunes a jueves para compaginar la carrera académica y deportiva. El Consell, cumpliendo la Ley del Deporte de la Comunidad Valenciana, aprovechó parte del descomunal complejo educativo de Cheste (más de 1,5 millones de metros cuadrados), para que los jóvenes se acogieran a los planes de especialización deportiva, con el objetivo de que desarrollaran, mientras estuvieran escolarizados, su máximo potencial deportivo. Hasta aquí, incontrovertibles intenciones, pero cuando se visitan las instalaciones el panorama, sobre todo en algunos casos, resulta ignominioso.

Una de las imágenes de este reportaje corresponde al cotidiano entrenamiento de los atletas. Cariacontecido se queda cualquiera cuando ve que los chavales corren por la tierra bordeando una impracticable pista, que solo sirve de referencia, por sus infinitos socavones. En las instalaciones de Cheste son más frecuentes las lesiones, y realizar un trabajo de calidad resulta utópico. Los nadadores no están mejor. Diariamente un autobús los traslada a la piscina de Vilamarxant porque la que utilizaban en Cheste permanece cerrada desde hace meses debido a una fuga. Un padre se queja de que solo en el traslado a la piscina pierden diariamente una hora y que sus hijos empiezan a entrenar recién comidos. Y aunque les han asegurado que la piscina estará arreglada para principios del próximo año, les han comunicado que no abrirán becas para nuevos nadadores y que el grupo actual de 25 nadadores se debe reducir a 10, por lo que algunos deberán de dejar Cheste obligatoriamente. Además, en algunos pabellones deportivos hay goteras, los vestuarios carecen de calefacción y, en general, el complejo, según las federaciones "deja mucho que desear".

José Gómez, presidente de la Confederación de Federaciones Deportivas de la Comunidad Valenciana, un organismo que engloba a una docena de ellas (24.000 afiliados), reconoce que los planes de especialización le han defraudado: "Hace nueve años empezó de manera experimental y pensábamos que con el tiempo, como en otras comunidades, se iría adaptando, pero no es así". En primer lugar, denuncia un presupuesto "estancado e insuficiente" pues el dinero por el que las federaciones acometen el programa deportivo se eleva este curso a 260.000 euros para 233 niños. También desaprueba el número de deportes beneficiarios (solo están presentes 10 de las 60 federaciones existentes), así como la reducción del número de deportistas, que ha pasado en un año de 315 a 233. Y adelanta que la sangría será mayor porque en los deportes de equipo, como el rugby, con un número ilimitado hasta ahora, se ha reducido el número de becas a 30 deportistas; otros, no llegan a la cifra mínima de la decena, como triatlón, que desparecerá el curso que viene, y gimnasia y pilota no estarán, puesto que su incorporación para el próximo curso ha sido rechazada. Sospechan que las razones son presupuestarias. "Aquí tenemos subcampeones del mundo, somos terceros de España en los Juegos Escolares, y resulta deleznable que solo se acuerden de ellos cuando toca hacerse la foto. Las prestaciones y funcionamiento de Cheste tienen que mejorar, y no es un problema de los cargos técnicos del Consell Valencià de l'Esport, sino de los cargos políticos", apunta Gómez, que además preside la Federación de Tenis de Mesa de la Comunidad Valenciana.

La deplorable situación de Cheste se ha trasladado a las Cortes a través del PSPV. La diputada socialista Jeannette Segarra acusó a la Generalitat de aplicar aquí su política de "desmantelamiento deportivo a conciencia" mientras destina cantidades ingentes a los eventos deportivos "en una auténtica política de escaparate". La consejera del ramo, Trinidad Miró, respondió que los planes de especialización deportiva "son uno de los programas estrella" de su política deportiva, y que seguirán trabajando sobre ellos. Los socialistas, que llevan tiempo trabajando sobre este asunto, tienen previsto presentar próximamente una proposición no de ley para cambiar el rumbo de los actuales planes de especialización deportiva. Desde las residencias de estos deportistas se avista y se oye el rugir del Circuito Ricardo Tormo. Desde los miradores quizá más de alguno se pregunte por la insultante diferencia de velocidad de ambos mundos, que están tan cerca y tan lejos a la vez. La Comunidad Valenciana está a la cola de España en deporte escolar (9 euros por habitante y año). Eso sí, un tercio de todo el presupuesto de la Generalitat para el deporte se destina a la sociedad pública que regenta el circuito Ricardo Tormo de Cheste.

Dieta pobre y comida insuficiente

Atletas adolescentes y otros deportistas cuya categoría depende del peso, como los de kárate y taekwondo, están angustiados porque reconocen que engordan en Cheste, mientras siguen los planes de especialización deportiva de la Generalitat para formarse como los mejores deportistas valencianos. Se quejan de la alimentación, "poco variada y con demasiadas frituras". Los hay que recurren al socorrido pan con aceite y algunos padres argumentan que, si engordan, es por el avituallamiento que se llevan de casa, porque la comida allí es insuficiente. Por supuesto, no hay ningún estudio para adecuar la dieta a los gastos energéticos requeridos.

Las federaciones, cuyos técnicos se encargan de preparar físicamente a los deportistas, se quejan de esto y, especialmente, de que los jóvenes, de entre 12 y 18 años, que eligen salir voluntariamente de sus casas para continuar los estudios en Cheste, incumplen la esencia de su estancia: los horarios de entrenamiento. "¿Cómo es posible que tengan que entrenar en horarios intempestivos o que falten a los entrenamientos sin avisar por una clase?, se pregunta un entrenador, mientras otro se cuestiona por qué ponen exámenes después de un fin de semana de campeonato. Los 233 deportistas becados por estar allí comparten las clases con otros estudiantes de ESO y Bachillerato en un instituto del complejo. La diferencia es que los deportistas deben aprobar el curso para continuar con la beca residencial. Si no lo superan, se acabó el próximo curso. Ese exceso de celo provoca un estrés añadido a los deportistas. Tanto los entrenadores como los técnicos federativos reclaman un plan integral, de manera que su trabajo esté coordinado con los educadores de las residencias y los profesores del instituto. Consideran inadmisible que los tres pilares de la formación de los chavales prosigan funcionando como compartimentos estancos. "Muchos profesores del instituto no han elegido esté destino y no saben que los estudiantes deportistas son diferentes del resto. Convendría que todos lo que vinieran lo hicieran en comisión de servicio", sugiere un entrenador. Y uno de los mayores agravios es que el deportista debe estudiar ineludiblemente Bachillerato, pese a que en el complejo educativo de más de un millón de metros cuadrados se imparte también Formación Profesional. Superando y afrontando las tribulaciones, a los chavales les compensa disponer de un entrenador que les prepare a diario.